Dada su gran altura, la torre ha actuado como pararrayos natural desde su construcción.

En 1884, 1903, 2012 y 2019 se han dado algunos de los episodios más graves en los que la giganta ha sufrido la descarga de las tormentas que han azotado la ciudad.

En 1883 la cara este sufrió el impacto de un rayo alcanzando hasta la puerta de Palos. En 1903 la descarga eléctrica se ensañó con la cara sur tal y como se puede apreciar en la imagen.

Los impactos de 2012 y 2019 no fueron de tal gravedad por haberse dotado ya la torre de un sistema de conducciones metálicas para que las descargas eléctricas se repartieran y no afectara a su estructura.

Tras estas medidas de prevención, mediante una red conectada con elementos de cobre, desde el Giraldillo al cuerpo de campanas, se asegura la protección del monumento frente a las descargas eléctricas. La Giralda es ahora el pararrayos perfecto.

En la siguiente imagen vemos sobre la cabeza del Giraldillo uno de los antiguos pararrayos que protegía a la escultura. Sin duda, observar la torre durante una tormenta es todo un espectáculo.

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