Ubicado en la erróneamente conocida como plaza de las Cruces del barrio de Santa Cruz, en realidad es calle de las Cruces, se encuentra este conjunto escultórico, uno de los más fotografiados de este singular barrio. Y es que es casi imposible resistirse a capturar la clásica imagen.

La equívoca definición viene dada por lo irregular de la calle Cruces, que ya en su inicio cuenta con dos cruces, incrustadas en la pared, que le dan nombre. Pero a este lado la calle toma una anchura que la hace parecer una plaza.

Ese considerable ensanche hace que desde mitad del siglo pasado se levante allí el famoso monumento de las Tres Cruces, que evoca al monte Calvario o monte Gólgota con una base escalonada de ladrillos y tres cruces de forja sobre tres columnas de mármol.

La columna central, de mármol rosa y elaborado capitel, representa a Jesús, evocando las dos columnas más pequeñas a Dimas y a Gestas, el buen y el mal ladrón. El monumento se encuentra rodeado por una reja y cuatro faroles.

En esta calle se produce una curiosa confusión que tiene como protagonista a una famosa canción del compositor casco Carmelo Larrea, quién tras una historia de desamor en el que fuera antiguo barrio de la judería, compuso en los años cincuenta el que fuera uno de los temas más reconocidos de su carrera. En la letra, la canción decía: ‘están clavadas dos cruces en el monte del olvido’ lo que hace dudar al público, de primeras, a qué cruces se refiere en la canción.
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