El Cine Cervantes, situado en la calle Amor de Dios, volvió a abrir sus puertas en 2023 tras tres años cerrado por la pandemia. La amenaza de su cierre definitivo desencadenó en una importante campaña para salvarlo y una declaración BIC que consiguió conservarlo. Un triunfo para la cultura gracias a la sociedad civil.

La Asociación en defensa del patrimonio ADEPA ha luchado para conseguir su declaración de Bien de Interés Cultural. Rafael Jurado, gestor cultural junto a la periodista Marta Maldonado pusieron en marcha la plataforma Cervantes es Cine para salvar la sala y Segismundo Hernández, presidente de Unión Cine Ciudad, empresa gestora, se han reunido en este tiempo con las distintas administraciones para recibir el apoyo económico necesario y, a cambio, puedan disponer de este singular escenario.

La última idea es que se declare el Cervantes como comercio histórico de Sevilla, para que puedan bonificarse los impuestos municipales, ya que las pérdidas económicas que arrastraba desde hace años motivaron realmente que Unión Cine Ciudad decidiera no reabrirlo.

La sala, fue proyectada en 1873 como Gran Teatro Cervantes por el arquitecto Juan Talavera y de la Vega, padre de Juan Talavera y Heredia. Se trata de la sala de proyecciones más antigua de Sevilla y el único gran espacio escénico que mantenía su actividad en el casco histórico de la ciudad, tras el reciente y triste cierre del Cine Alameda.

Adepa ha insistido en la importancia que tiene para la ciudad conservar el Cine Cervantes tras ser víctima de la piqueta hace 50 años el gran teatro de la ciudad: el San Fernando, que se encontró situado en la calle Tetuán y que ya forma parte de la historia desaparecida de Sevilla. Desde aquí un llamamiento a todos a acudir asiduamente y ser testigo del llamado séptimo arte.

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