Todas las civilizaciones que habitaron Sevilla tuvieron que hacer frente a los desbordamientos del río Guadalquivir y las inundaciones que provocaba por toda la ciudad, anegando muchas de sus calles y barrios. Nuestra ciudad siempre se desarrolló a merced del Guadalquivir. Este le dio lo mejor gracias al comercio pero también sus peores momentos cuando el agua anegaba cada rincón de la ciudad. Pero lo peor venía después porque al encontrarse en un terreno muy llano, el agua quedaba estancada durante varios días, lo que provocaba graves epidemias, dejando cuantiosas víctimas mortales.
Aquí una recopilación de imágenes:



Pero si algo ha quedado como testigo de estas frecuentes riadas son una colección de azulejos trianeros que recuerdan todas estas inundaciones, marcando además hasta donde llegaba el agua, que están repartidas por muchas zonas que las sufrieron.

Podemos decir que desde hace sesenta años Sevilla no sufre inundaciones dado por el desvío del cauce vivo de río y por la construcción del muro de defensa, aunque sigue existiendo zonas inundables como la zona de Tablada o parte de la Isla de La Cartuja.
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