Todos conocemos las características callejuelas de la antigua judería de Sevilla. Actual barrio de Santa Cruz. Hace un par de siglos, era complicado que el comercio circulase por sus estrechas calles, diseñadas así por la población judía como protección principalmente.

Esquina de calle Gloria con plaza de Doña Elvira

A pesar de los ensanches realizados en algunas calles, era imposible ensanchar todo un barrio. Por ello, para proteger comercios y viviendas se adquirían columnas, de origen romano o visigodo, para que el continuo paso de los carros, no pusieran en peligro las distintas estructuras.

Protección en la esquina entre la calle Lope de Vega y la Plaza de Alfaro

Muchas están desgastadas, otras en mejor estado, incluso algunas que no se conservan por haber cambiado de emplazamiento o no estar en el lugar original.

Otra de las columnas conservadas

Pero además van apareciendo otros elementos cuya función, doble, era principalmente la protección de las casas ubicadas en tramos estrechos donde los ejes de los carros rozaban dañando las estructuras, para así aminorar los daños ocasionados.

Ruedas de molino en la calle Ximénez de Enciso

Además, estas ruedas de molino señalaban las casas de familias en buena posición social, ya que sí tenías muchas ruedas de molino eras propietarios de tierras, y quiénes tenían tierras eran poseedores de propiedades y de una buena situación económica. Las columnas eran usadas para moler el trigo y convertirlo en harina. Una vez desgastadas o en mal estado se reutilizaban con este fin tan particular del que aún se conserva rastro.

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