Allá por el mes de abril crece, entre los barrios de Tablada y Los Remedios, una ciudad efímera capaz de albergar a un millón de personas. La conocida como Feria de abril.

El origen de esta celebración se encuentra en el año 1846. Algunas poblaciones cercanas a Sevilla realizaban ferias de ganado en la que los agricultores de la ciudad compraban las reses para las labores del campo.
Para evitar el desplazamiento a otras poblaciones, surgió la idea de que la ciudad organizara su propia feria ganadera. Una idea impulsada por los regidores Narciso Bonaplata y José María Ybarra, afincados en Sevilla y de origen catalán y vasco.

La propuesta, que fue apoyada por el alcalde, pedía que se autorizara una feria anual durante tres días. Esta fue enviada a Madrid y la reina Isabel II aceptó en 1847.
La mayoría de los tratantes de ganado eran gitanos, venidos de distintas zonas, y económicamente bien posicionados.
La gitanería es la que le daba duende a la feria. Cuando los tratos iban bien lo celebraban con grandes juergas de cantes y bailes. La feria de ganado en Sevilla era un tremendo éxito desde el principio, por lo que después solían surgir esas juergas.

Pronto, los ganaderos instalaron carpas para protegerse del sol, unos toldos de lona que luego se convertirían en parte imprescindible del Real de la Feria. En 1950 se separó el folklore de la ganadería dando paso a una feria de ocio y diversión, tal y como la conocemos.
La cultura gitana se encuentra aún presente no solo en los cantes, también en detalles como la vestimenta. El traje de flamenca, también llamado de gitana, es la evolución de las ropas que usaban las mujeres gitanas en aquella época.

#AlanteTours #FreeTours #Sevilla
